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Tenía 17 años cuando realicé mi primera boda,

aún recuerdo el temblor de manos cada vez que tenía que cambiar de carrete.

Tuve la suerte de tener un padre fotógrafo que me enseñó como un juego de niños una pasión convertida en trabajo.

Afronto cada reportaje como lo que es, y que no es poco, vuestro recuerdo y el legado visual de vuestras futuras generaciones, eso me da mucho respeto y a la vez me apasiona.

¿Cómo quieres recordar el día de tu boda?

Yo también fui novio

Os podría decir que cuento historias con mi cámara, que capturo momentos, que he sido 33 veces premiado a nivel internacional o que mi trabajo es distinto... Pero así, solo conseguiría ser igual que el resto.

Me casé hace unos años y tuvimos muy claro la importancia de ese recuerdo.

Hoy podemos mostrar a nuestro hijo cómo fue aquel día, nos encanta ver su cara al imaginarse lo que nosotros vivimos.

El día de vuestra boda yo también estaré nervioso, me alegraré y posiblemente también me emocione, aunque me esconda tras mi cámara...

Hace muchos años me di cuenta de que solo viviendo vuestro día con la misma intensidad y emoción que vosotros, sería capaz de contarlo de la manera más fiel y real posible.

Ahora entenderéis la importancia que tiene el conocernos mucho antes de dicho día.

Conoce a tu fotógrafo

No tener confianza en él, es como casarte con el primero que se cruza en tu camino.

Ver el trabajo de un fotógrafo de bodas es como entrar en sus ojos, en realidad es lo que contratáis, una experiencia y una visión, no una cámara fotográfica.